Comprar proyector nunca fue tan sencillo

Antes de nada… ¿Comprar proyector o televisión?

 

 

A PARTIR DE 46 ” LA RELACIÓN COSTE / PULGADA DE LOS PROYECTORES SUELE SER MEJOR QUE LA DE LAS TELEVISIONES

 

 

Si ya estás decidido a comprar proyector puedes ir directo a la TIENDA, pero creo que esto será de utilidad para tí si te ronda por la cabeza la idea de comprar un proyector. Antes de profundizar en el mundo de los proyectores de última generación merece la pena que nos detengamos un momento para evaluar las ventajas que tienen las teles, y, cómo no, también las que nos ofrecen los dispositivos de proyección. Al fin y al cabo, que nos decantemos por uno u otro debe estar condicionado por nuestras necesidades y recursos (más adelante profundizaremos en estos factores). No obstante, no es muy frecuente tener únicamente un proyector en casa, por lo que lo habitual es que quien decide hacerse con uno ya tenga, al menos, un televisor.

 

En estas circunstancias lo ideal es utilizar uno u otro en función de los contenidos que queramos disfrutar en cada momento y de la experiencia en la que queramos sumergirnos. En cualquier caso, si quieres instalar en tu salón una nueva tele o un proyector, te vendrá bien tener presentes estas características:

 

  • La puesta a punto de una televisión es más sencilla. Esto no significa que un proyector sea más difícil de utilizar, pero es evidente que su instalación es más compleja, sobre todo si necesitamos instalarlo en el techo, una operación que nos exigirá que compremos un soporte adicional. Aunque algunas teles y algunos proyectores vienen bastante bien calibrados de fábrica, normalmente si queremos sacarles el máximo partido tendremos que calibrarlos nosotros mismos. Y, habitualmente, es más complejo ajustar al milímetro un proyector que afinar un televisor. Merece la pena tenerlo en cuenta.

 

  • El mantenimiento de la televisión es más económico. De hecho, si nuestra tele no da ningún problema podremos utilizarla durante bastantes años sin invertir en ella un solo euro adicional. Sin embargo, los proyectores requieren que cada cierto tiempo cambiemos la lámpara. No es fácil precisar su duración porque depende del modelo de proyector, el tipo de lámpara, el ajuste de la luminosidad que utilicemos, la frecuencia de uso, etc., pero, como indicación, suelen durar entre 800 y 1.500 horas. Pasado ese tiempo tendremos que cambiarla, y eso suele representar un gasto que oscila entre 200 y 400 euros.

 

  • La puesta en marcha de un televisor es más rápida. Cuando queremos utilizarlo solo tenemos que pulsar el botón del mando a distancia y esperar no más de 3 o 4 segundos. Y una tele es virtualmente inmune a la luz presente en la habitación. Sin embargo, un proyector nos obligará a esperar más que una tele hasta que la lámpara alcance la temperatura óptima de funcionamiento (suele oscilar entre 10 y 30 segundos). Además, habitualmente también requerirá que reduzcamos la luz presente en la habitación bajando las persianas y apagando las luces, lo que con frecuencia impide compatibilizar el visionado de los contenidos con otras actividades para las que es necesario tener al menos un poco de luz (dudo que esto moleste a alguien, pero no viene mal tenerlo en cuenta).

 

  • Y concluimos este apartado analizando el coste/pulgada. No es fácil precisarlo porque en el mercado actualmente podemos encontrar televisores y proyectores de precios muy dispares, pero, grosso modo, la relación coste/pulgada favorece a las teles hasta alcanzar, aproximadamente, las 46 pulgadas. Por encima de ese tamaño salen mejor parados los proyectores. Y, a medida que la diagonal se incrementa, el precio de las teles se dispara hasta alcanzar valores inasumibles para la mayor parte de nosotros, mientras que por menos de 900 euros podemos hacernos con un proyector Full HD de gama de entrada capaz de entregarnos imágenes con un tamaño máximo de 300 pulgadas.

 

 

La experiencia de tener el cine en casa:

 

 

Como hemos visto, las televisiones tienen ventajas respecto a los proyectores en algunos puntos importantes, pero estos últimos cuentan con una baza esencial: nos permiten acceder a diagonales enormes por un precio razonable. En una vivienda de tamaño medio, es difícil instalar una pantalla de proyección descomunal, pero una de entre 80 y 100 pulgadas, con una base que oscila entre los 2 y los 2,5 metros aproximadamente, es relativamente sencillo de integrar. Evidentemente, la capacidad de inmersión en los contenidos que nos ofrece una pantalla de este tamaño es muy superior a la de un televisor de tamaño medio, que es el que solemos tener en casa la mayor parte de nosotros, y que suele oscilar entre 40 y 55 pulgadas. Pero esto no es todo.

Una de las razones más importantes por las que muchos aficionados al cine en casa prefiere disfrutar sus películas en un proyector y no en una televisión, es la estética de las imágenes. Aunque ambos dispositivos son digitales, el acabado de las imágenes que nos ofrece un proyector es prácticamente idéntico al que podemos disfrutar en una sala de cine porque la forma en que se genera cada fotograma es esencialmente la misma en ambos escenarios. Y es este motivo, por el cual mucha gente se termina decantando por comprar proyector.

 

 UNA PANTALLA DE PROYECCIÓN DE 80 PULGADAS O MÁS NOS OFRECE UNA CAPACIDAD DE INMERSIÓN MUY SUPERIOR A LA DE UNA TELE DE TAMAÑO MEDIO

 

 

Sin embargo, todos sabemos que una tele trabaja de una forma muy diferente. El objetivo de esta introducción no es detallar los principios de funcionamiento de estos dos dispositivos de reproducción de imágenes, pero nos viene bien tener presente que en gran medida esa estética tan distinta tiene su origen en la forma en que ambos manipulan la luz.

 

Cuando miramos la televisión estamos contemplando directamente el panel en el que se forman las imágenes y la fuente que emite la luz hacia nuestros ojos. Sin embargo, cuando usamos un proyector la luz se refleja sobre la pantalla de proyección, por lo que no miramos directamente hacia la fuente emisora. Esta diferencia, que en principio podría parecer poco importante, es la responsable de esa estética tan distinta, e, incluso, de que a largo plazo la fatiga visual que provoca mirar un televisor sea mayor.

 

 

Has decidido comprar proyector? Esto será lo que necesitas:

 

 

Finalmente te has descantado por comprar un proyector, verdad? Afortunadamente, hoy en día es mucho más fácil instalar un proyector en una habitación relativamente pequeña de lo que lo era hace una década. El tiro de muchos de los proyectores que podemos comprar actualmente es más corto, por lo que si conseguimos colocar la superficie del objetivo a unos 2,5 metros de la pantalla de proyección, una distancia habitualmente asumible, obtendremos en muchos casos una diagonal de unas 65 pulgadas, que no está nada mal. Esta cifra varía ligeramente de unos modelos a otros, pero nos viene bien tenerla en mente como aproximación. Si podemos disponer de, al menos, esta distancia, podemos instalar un proyector. También existen modelos de tiro ultra corto que es posible integrar, incluso, en habitaciones aún más pequeñas, pero la oferta de este tipo de dispositivos es más reducida.

Aunque hay proyectores muy luminosos que pueden ser utilizados en habitaciones en las que hay luz ambiental, lo ideal si queremos que la experiencia sea lo más cinematográfica posible (sobre todo si queremos utilizar nuestro equipo para ver películas) es que podamos anular la luz del entorno totalmente. Es importante tener esto en cuenta, sobre todo si no disponemos de una habitación dedicada y nos hemos visto obligados a instalar el proyector en una sala «multiusos», como puede ser el salón de casa. En estas circunstancias cuando queramos utilizarlo puede ser necesario negociar con los demás miembros de la familia el uso que se va a dar a la habitación durante las próximas horas. Esto no tiene por qué ser un problema, pero lo ideal es preverlo también, si vamos a comprar proyector.

 

 

CON UNA DISTANCIA DE PROYECCIÓN DE TAN SOLO 2,5 METROS PODEMOS CONSEGUIR UNA DIAGONAL DE UNAS 65 PULGADAS

 

 

Hasta ahora hemos asumido que la habitación en la que vamos a instalar nuestro proyector tiene el tamaño adecuado, y que podemos controlar sin dificultad la luz ambiental para deshacernos de ella cuando sea necesario. Lo siguiente que debemos contemplar es el tipo de pantalla que necesitamos. Antes de plantearnos si queremos que sea con o sin ganancia y su tamaño, que vendrá dado por la distancia a la que podamos instalar el proyector (todos los modelos nos ofrecen un margen de maniobra bastante amplio), debemos decidir si queremos una pantalla fija o una motorizada.

Las primeras tienen dos ventajas: su instalación es más sencilla y apenas se deterioran porque la tela permanece siempre en la misma posición. Las motorizadas, como es lógico, son un poco más complejas porque requieren una conexión a la red eléctrica, y, además, la tela está expuesta al enrollado y al desenrollado. Pero estas últimas tienen una gran ventaja: cuando no se va a utilizar el proyector, prácticamente desaparecen, por lo que son la opción ideal cuando decidimos instalar nuestro equipo en una habitación que con frecuencia vamos a emplear para otros fines, como, por ejemplo, el salón de casa.

 

 

Entonces… Por dónde empezamos?

 

 

Principales factores a tener en cuenta si vas a comprar proyector:

 

Tecnología. Independientemente de esto, lo importante será el resto de especificaciones, pero por hacer un resumen.

Resolución. Hoy en día se considera imprescindible contar con una resolución mínima Full HD (1080 p). Si tu presupuesto es amplio y pensando a futuro puedes contemplar los UHD (2160 p). Aunque actualmente, apenas hay contenidos con esta calidad y el precio es aún elevado.

La manera más rápida y sencilla de obtener la mejor imagen es encontrar una resolución común entre el proyector y el ordenador.

Por otro lado, los proyectores tienen lo que se denomina “resolución nativa”, que significa que el proyector ha sido diseñado para proyectar en formato 4:3, 16:9 o en ambos. Si vas a utilizar el proyector para proyecciones de TV, HDTV y DVD estándar, asegúrate de poder alternar entre estos modos.

Luminosidad. La mayor posible. Fundamental si no vas a poder proyectar con total oscuridad. Cuanto mayor sea el área de proyección, también se requerirá mayor luminosidad.

Al pensar en la luminosidad de un proyector, lo que realmente debes tener en cuenta es el entorno en el que se va a utilizar.

Si vas a utilizar un proyector en un entorno con poca luz ambiente como, por ejemplo, una sala de proyecciones sin ventanas, una luminosidad de 1.000 – 1.500 lúmenes debería ser suficiente. Sin embargo, si tu entorno tiene algo de luz ambiente como, por ejemplo, un aula o una sala de reuniones de reducidas dimensiones con ventanas y persianas, debería bastar con 1.500 – 2.000 lúmenes. Por último, si vas a utilizar el proyector en un entorno con abundante luz ambiente, como un aula o una sala de reuniones de grandes dimensiones, entonces una luminosidad de 2.000 – 2.500 lúmenes resultaría ideal.

Contraste.  El contraste es una relación que mide los negros y los blancos en la imagen. Mientras más grande sea la relación, los negros serán más negros y los blancos más blancos. Dependiendo de la calidad que se busque, puede ser que una relación de 500:1 sea suficiente (para presentaciones, por ejemplo). Ahora que si tenéis en mente un cine en casa, debéis buscar un contraste mínimo de 1500:1 y tener en cuenta que oscurecer el espacio será fundamental.

Los hay de 1.500.000:1, e incluso más, que es una auténtica pasada. Pero, si podemos informarnos acerca del contraste nativo, mucho mejor. Un contraste nativo de al menos 50.000:1 nos asegura unas prestaciones de primera división.

Otros factores:

Calidad de la óptica, conectividad, compatibilidad 3D,  nivel de ruido, la vida útil y el precio de la lámpara.

 

 

Hazte las preguntas correctas…

 

 

Después de los anteriores factores que consideramos determinantes, tan importante o más es tener muy presente las siguientes cuestiones:

 

1) ¿Que tipo de uso o finalidad le voy a dar al proyector?  Cine en casa, oficina, aulas, bar, videojuegos, presentaciones, exterior… La respuesta a esta pregunta probablemente provoque que te decidas finalmente por qué proyector comprar. ¿Para qué lo voy a usar?

 

  • Cine en casa (con poca o nula luz ambiental, 1080p): Entre 1000 y 1500 lúmenes dependiendo del tamaño de la habitación y la pantalla.

 

  • Cine en casa (un poco de luz ambiental): Alrededor de 2000 lúmenes o más, dependiendo de la luz ambiental.

 

  • Videojuegos: En este tipo de proyectores, la frecuencia de actualización y el tiempo de respuesta en lo que tarda el proyector en recibir la imagen y proyectarla, son lo que marcan la diferencia.
    La frecuencia de actualización conviene que sea alta. Lo más recomendable son los 120Hz. Esta característica es importante en los juegos de tiradores en primera persona, así como en los de conducción y estrategia.
    Respecto a los tiempos de respuesta, cuanto menor sea este tiempo (en milisegundos), más apropiado será para esta finalidad.

 

  • Oficina y aulas de colegios:
    2500-3500 lúmenes (salas pequeñas-medias; diagonales de 70″-80″).
    3500-5000 lúmenes (aforos medios-grandes; diagonales superiores).

 

  • Un bar (deportes, celebración de eventos; mucha luz ambiental):
    4000-6000 lúmenes (grandes pantallas; muchas personas dispersas).

 

  • Presentaciones (salas pequeñas, pocas personas; algo de luz ambiental):
    Proyectores portátiles (LED; en torno a 1000 lúmenes).

 

  • Para exterior con luz de día (también de noche):
    A partir de 4000 lúmenes (más en el caso de proyecciones diurnas).

 

2) ¿Con cuánta frecuencia lo usaré?  Un punto importante debido a los gastos en lo relativo a recambios. Debemos destacar en este punto la duración de la lámpara. Su vida útil ronda entre 2000 y 4000 horas, salvo en los proyectores portátiles, que puede estar entre  1000 y 1500 horas. Debido a ello, si prevés que el uso será muy frecuente, o casi a diario, será interesante centrarte en los proyectores de tecnología LED,  que pueden alcanzar las 20.000 horas sin problemas.

 

3) ¿Cuánto estaría dispuesto a gastar para montar el sistema de proyección? Piensa en una cifra tope, o un rango entre la cantidad mínima y la máxima que consideras razonable pagar para adquirir el sistema de proyección, buscando la mejor relación calidad – precio posible.

 

 

Tipos de tecnología disponibles:

 

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Tecnologías de proyección

CRT: Los proyectores CRT (Cathode Ray Tube, tubo de rayos catódicos) tienen tres tubos catódicos, uno rojo, otro verde y otro azul, obteniéndose la imagen final mediante la superposición de las tres imágenes en modo analógico (síntesis aditiva). La tecnología CRT en proyectores es la más antigua y hasta hace poco la más extendida, y actualmente está siendo reemplazada por otros sistemas.

LCOS: Los proyectores con tecnología LCOS (Liquid Crystal on Silicon, cristal líquido sobre silicio) de JVC y Sony pueden considerarse un híbrido entre las tecnologías de proyección LCD y DLP.

DLP: La tecnología de los proyectores DLP (Digital Light Processing, procesado digital de la luz) de Texas Instruments utiliza de uno a tres chips DMD (Digital Micromirror Device, dispositivo de microespejo digital). Los proyectores DLP producen una excelente reproducción del color, gran nivel de contraste, poco peso y elevada vida útil de la lámpara, pero en los modelos con uno o dos chips DMD puede aparecer un efecto arco iris, que hace que algunas imágenes se vean distorsionadas.

LCD: La tecnología empleada en los proyectores LCD (Liquid Crystal Display, pantalla de cristal líquido) es la más simple, por lo que es uno de los sistemas más comunes y accesibles. En los proyectores LCD la luz se divide en tres y se hace pasar a través de tres paneles de cristal líquido, uno para cada color fundamental (rojo, verde y azul), recomponiéndose finalmente las imágenes en una sola constituida por pixels, que es proyectada sobre la pantalla mediante el objetivo. Los proyectores LCD generan imágenes brillantes con colores muy saturados, pero pueden sufrir un efecto de pixelación y la aparición de pixels muertos.

LED: Los proyectores con tecnología LED (Light Emitting Diode, diodo emisor de luz) generan la imagen mediante diodos luminosos LED, los cuales emiten menos calor y requieren menos refrigeración que las lámparas de los proyectores convencionales. Esto permite ahorrar energía, reducir el tamaño de las carcasas y que el aparato pueda funcionar con batería, además de evitar la necesidad de reemplazar la lámpara periódicamente.

 

 

Tipos de resolución disponibles:

 

 

La resolución de un proyector, nos da la idea de la calidad de imagen que es capaz de mostrar. Cuanto mayor sea la resolución, mayor será la calidad de la imagen.

La resolución se mide en píxels (un píxel es un punto de luz diminuto) y se expresa usando dos números: la anchura y el alto en píxels. Por ejemplo, una resolución de 1920 x 1080 px significa que la imagen tendrá 1920 píxels (o puntos) en horizontal y 1080 píxels en vertical.

Un proyector puede aceptar diferentes resoluciones. Los fabricantes suelen indicar su “resolución máxima“, pero la que realmente nos interesa es su “resolución nativa“. Aquella para la cuál se ha desarrollado el dispositivo y ofrecerá mejores resultados.

Si vas a comprar un proyector, necesitarás conocer la resolución del vídeo o las imágenes que vas a reproducir. Si el vídeo tiene una resolución de 1920 x 1080 px (también conocido como formato Full HD) necesitarás un proyector Full HD.

Actualmente existen multitud de resoluciones, pero estas son las más habituales en los proyectores (Formato panorámico, 16:9)

  • HD: (o proyectores 720p). Poseen una resolución de 1280 x 720 px
  • Full HD: (o proyectores 1080p). Poseen una resolución de 1920 x 1080 px
  • 2K: (o proyectores 1440p). Poseen una resolución de 2560 x 1440 px
  • 4K: (o proyectores 3840p). Poseen una resolución de 3840 x 2160 px

 

 

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Resoluciones más comunes en formato de 16 : 9

 

 

Pantalla y distancia de proyección:

 

 

Un factor determinante si te has decidido a comprar proyector, consiste en considerar la superficie donde se piensa realizar la proyección. Más que del material de la misma, habrá que estar pendientes del tamaño. Dependiendo del mismo, podemos calcular la distancia a la que se debe colocar el proyector para obtener buenos resultados.

Como medida de orientación (cada marca tiene sus recomendaciones específicas) se puede considerar que la distancia entre el proyector y la pantalla es el doble de la horizontal de esta última. Así, si la pantalla mide 1,5 metros de ancho, la distancia entre ella y el proyector sería de 3 metros. Esto significa que mientras más grande sea la pantalla, más distancia necesitamos. Por lo que habrá que pensar en mayor potencia lumínica. Es una orientación, pero os da una idea clara del espacio que necesitáis.

 

 

Tipos de pantalla disponibles:

 

 

Hay diferentes tipos de pantallas para proyectores, y  para saber cuál es la que mejor se adapta a tus necesidades, vamos a ver las opciones que tienes. Disfrutar de una película, un partido de fútbol o un videojuego contando con una pantalla de proyector, (y un buen sonido) puede ser una de las experiencias más apasionantes que puedas vivir desde casa. Estas agrandan la imagen y aportan mayor calidad y resolución.

No existe un único tipo de pantalla para proyector, de hecho hay varios, cada uno con sus características particulares, a continuación veremos:

Pantallas portátiles: Son pantallas que pueden ser movilizadas a distintas partes y colocadas en diversos espacios. Generalmente son las pantallas menos costosas y en consecuencia, es posible que no ofrezcan la mejor calidad de imagen. Utilizan una tela blanca que puede ser enrollada cuando no esté en uso, de esta manera se aprovechan mejor los espacios. Este tipo de pantalla para proyector cuenta con la pantalla y un trípode que sirve de soporte y mantiene la pantalla hacia arriba.

 

Pantallas manuales: Es una buena alternativa para quienes buscan un tipo de pantalla para proyector menos costoso. Esta pantalla se sube o baja  cuando se acciona un mecanismo manual, que la mayoría de las veces es una polea ubicada en la parte inferior de la misma.

 

Pantallas fijas: Son muy  sencillas de instalar y ofrecen buena calidad de imagen. Tienen una estructura rígida que debe ser colocada en una superficie plana, como una pared, un marco metálico de color negro que sujeta la tela de la pantalla. La tela de proyección tiene unos ojales que se acoplan a los anclajes deslizantes que tiene el marco, quedando así perfectamente tensada. Es muy apropiada para quienes disponen de un área libre de suficiente tamaño para colocarla permanentemente.

 

Pantallas eléctricas o motorizadas: Pueden fijarse en paredes o en el techo y están destinados para ubicaciones de montaje permanentes. Generalmente se suben o bajan usando un control remoto o un interruptor montado en la pared. Sin embargo, algunos proyectores están equipados con una interfaz que se conecta a la pantalla y la baja automáticamente cuando se enciende y la eleva cuando se apaga. Las pantallas eléctricas pueden ser de tensión o no tensadas. Los modelos tensos intentan mantener la tela plana e inmóvil, mientras que los modelos sin tensión tienen la tela de la pantalla colgando libremente de sus estructuras de soporte.

 

Como ves, existen por lo menos 4 tipos de pantalla para proyectores: portátiles, fijas, eléctricas y manuales. Toma en cuenta estos factores, y escoge la mejor para ti y tus necesidades.

 

 

 

 

 

 

 

 

Comprar proyector nunca fue tan sencillo
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